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Lorenza: Mi parte inconsciente

Hola,

Cuando llegué a Lima todas mis amistades asumían que yo había nacido en la selva, en Pucallpa para ser específicos. Cuando descubrían que en realidad había nacido en Arequipa, surgía un sentimiento de incredulidad, asombro y en algunos casos decepción.

En este escenario, surgió una frase que empecé a usar para explicar esta situación y es que yo era una “hija adoptada por la selva”. Aquella frase le daba “lógica” a mi mezcla de gustos en la comida, mis preferencias en la danza y mi cantadita y graciosa forma de hablar.

Años después me presentaron los conceptos de “consciente” e “inconsciente” y con ellos aparecieron nuevas preguntas en mi cabeza. ¿Qué había en mi parte consciente? ¿Qué tenía en mi lado inconsciente? ¿Cuál predominaba más en mí?

Fue allí donde me encontré con Lorenza, que es el nombre que le di a mi parte inconsciente… En mi búsqueda de respuestas y tratando de entender a mi nueva y eterna compañera tuve que recordar y ahondar en mis memorias y experiencias más lejanas y profundas.

En retrospectiva, Lorenza creció rodeada de árboles y amando el petricor sin dejar de pensar que llevaba el Misti en la sangre. Esto era algo que solían recordarle, ya que cuando se molestaba ella erupcionaba como un volcán.

También fue una niña que creció con muchos miedos. Como el miedo a dormir con la luz apagada, ya que se acostaba rogando que en la noche no se apareciera el tunchi -aquel fantasma malévolo que dejaba notar su presencia con un silbido tan fino que te estremecía de pies a cabeza hasta hacerte convulsionar- y la asustara. Le encantaba salir de pesca los fines de semana y luego nadar en la laguna, pero siempre teniendo cuidado que no se apareciera el bufeo colorado y la raptara.

Creció con el ideal del amor verdadero y por ello nunca recurrió a los amarres o la mítica pusanga para encontrarlo. Eso sí, gracias a la influencia de la fortaleza de su madre, se instaló la certeza de que una mujer lo puedo lograr todo si así se lo propone.

Lorenza es complicada – ¿y quién no? -, tiene mezclas de ternura y fortaleza, de miedos y valentía, de momentos tristes con grandes aprendizajes, tiene una mezcla de “cultura cha” -charapa y characata- en las venas que la hacen una mujer recontra power.

He aprendido a conocerla, he aprendido a escucharla, he aprendido a darle consejos, le he enseñado a escucharme, he aprendido a quererla como a mí misma y sigo aprendiendo a vivir con ella.

Viví mucho tiempo ignorando a Lorenza, sin comprender lo importante que es en mi día a día para entenderme y poder tomar mejores decisiones para lograr mis objetivos. Aceptar a Lorenza es aceptarme a mí misma… Ella y yo deseamos y los invitamos a que reconozcan a aquella parte que convive con ustedes desde siempre.

¿Cómo conocerlo? ¿Cómo entenderlo? El conocimiento sobre el inconsciente sigue formando parte de un gran debate, sin embargo, existen herramientas en Método All in que nos pueden ayudar a dar pequeños pasitos que se sentirán como grandes saltos.

Finalmente, yo comprendí que aquella “hija adoptada por la selva” en realidad no era yo, era Lorenza. Y ustedes, ¿conocen a su inconsciente? ¿Cómo se llama él o ella? ¿Saben escucharse entre sí? ¿Se comprenden y aceptan tal y como son? Y, sobre todo, ¿trabajan juntos para lograr lo que desean?

KA

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