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Em-pareja-dos

Hola,

Hace unos días, sentados en el sofá rojo de mi sala, entablamos una conversación con mi esposo acerca de lo que es el éxito. Pasamos mucho tiempo debatiendo, aprendiendo sobre nuestras respectivas formas de pensar, intercambiando puntos de vista y tratando de llegar a un “punto de equilibrio”.

La experiencia fue tan gratificante que nos motivamos a incluir esta práctica dentro de nuestras actividades de pareja. ¿Por qué? Por la simple y a la vez compleja razón de la conceptualización.

La conceptualización es nuestra capacidad para construir conceptos y sintetizar ideas. Es importante porque nos ayuda a entender cómo pueden variar los conceptos de una persona a otra. Y si esa persona es nuestra pareja, resulta interesante e importante conocer los conceptos de él o ella lo más pronto posible.

La idea de conocer los conceptos de nuestra pareja me parece un tanto inquietante. Intentar descifrar qué es lo piensa cuando escucha la palabra “amor”, “pasión”, “compromiso”, “intimidad”, “romance”, “celos” o “infidelidad”, más allá de los conceptos establecidos en un diccionario. Entonces, en vez de intentar adivinar podríamos conversar, invitar a nuestra pareja a la reflexión e intercambiar ideas acerca de aquellos conceptos que consideremos importantes.

Claro está que, antes de ese gran paso, es necesario que nosotros desarrollemos el proceso de auto-reflexión y establezcamos nuestros propios conceptos. Que nos hagamos preguntas como ¿Qué es el amor? ¿Qué es la felicidad? ¿Qué es el éxito? ¿Qué es el futuro? ¿Qué es la fidelidad? ¿Qué es la tolerancia?

Así, cuando nosotros hayamos investigado y elaborado nuestros propios conceptos, será más sencillo y honesto el proceso de compartirlos con nuestra pareja. Al mostrar nuestros conceptos más íntimos podemos sentirnos vulnerables o desarmados. Invitar a nuestra pareja a hacerlo es permanecer en esa misma vulnerabilidad para recibir conceptos que quizá no nos agraden o nos lastimen.

Quizá yo piense que el amor es no poder vivir sin el otro y mi pareja piense que el amor es poder vivir solo, pero elegir hacerlo acompañado. Quizá yo piense que los celos sean buenos ya que son una prueba de amor y mi pareja piense que los celos son una prueba, pero de inseguridad. Quizá yo piense que la infidelidad se da cuando nos besamos con otra persona y mi pareja piense que la infidelidad es incluso cuando pensamos en otra persona. Quizá yo piense que el matrimonio es un sacramento inviolable y mi pareja piense que es sólo un contrato social o religioso.

Más allá de ocasionar rupturas o conflictos en la pareja, la conceptualización es una herramienta clave para que las parejas logremos comprender mejor el punto de vista del otro, mejorar nuestro proceso de comunicación y, por qué no, alinear nuestros conceptos si así lo deseamos.

Quizá, y sólo quizá, al final del día seamos no solo una sino un montón de parejas sentadas en un sofá rojo, hablando de los conceptos importantes en nuestras vidas, encontrando nuestros propios y únicos “puntos de equilibrio”, comprendiéndonos mejor a nosotros mismos y aprendiendo a comprender mejor a nuestra pareja.

KA

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