Nuevo evento | Taller para Alcanzar tus Objetivos

Quiero Inscribirme

Blog Construye tu realidad

Ceviche, Carretillas y Miedos Heredados

Hoy, para atenuar el arrebato de querer comer ceviche -hace más de 100 días que no pruebo uno-, volví a ver después de casi 7 años el episodio final de “Ceviche con Sentimiento”. Un reality donde 8 cevicheros que atienden en carretilla compiten por el premio final de una barra cevichera totalmente implementada. El ganador, Ronald, tiene hoy no menos de 5 barras en todo Lima.

Durante el programa escuché una frase de Gastón Acurio que me llamó la atención. Se refería al temor que muchas personas tienen de comer en carretillas: “las carretillas (…) son valiosas porque forman parte de nuestra identidad. Hay que apoyarlas y perderle el miedo a estas cosas que en algún momento alguien nos dijo”

En mi caso, este temor de comer en la calle me ha sido inculcado desde muy pequeño. Crecí en los 90’s y a principios de esa década el cólera era la epidemia de la cual todos se cuidaban. El recelo terminó calando en nuestra idiosincrasia al momento de comer: “oye no comas afuera”, “quién sabe cómo lavarán las verduras” o “no sabes cómo preparan los platos” eran algunas de las frases que solíamos escuchar. La desconfianza en la comida que viniera fuera del entorno familiar y, por ende, de alguna carretilla terminó haciendo parte de nuestra cultura.

A pesar de tener todas esas ideas combatiendo en mi cabeza, nunca he tenido ningún problema en sentarme en un “agachado” o en comer “al paso”. Trato de tener cierto criterio para elegir el lugar, pero créanme que he comido bien, a cualquier precio y en cualquier lugar.

Sin embargo, con esta nueva crisis sanitaria, las ideas que heredé de mi madre se han fortalecido y me llevará tiempo volver a acercarme a la carretilla en la calle. En otras palabras, habré perdido el terreno ya avanzado.

¿Qué miedo heredaremos de esta pandemia? ¿Terminaremos sospechando incluso de los abrazos de nuestros amigos? Seguramente seremos más cuidadosos en mostrar nuestro afecto de manera física. Ahora nos toca a nosotros combatir los miedos heredados en los años venideros y que el distanciamiento social no sea el legado que le dejemos a la siguiente generación.

MO

Artículos relacionados